GARY BECKER (LA CRISIS FINANCIERA)

Fecha: 10/11/08 | Patrocinado por: PROFESOR JESÚS CASIQUE

No, Esta no es la Crisis que Mata al Capitalismo Global

Con la finalidad de promover un funcionamiento mucho más suave del sistema financiero, es de suma importancia distinguir entre los pasos necesarios para lidiar con la presente crisis y las reformas de largo plazo para reducir la posibilidad de crisis similares. Vamos a comenzar con los arreglos de corto plazo.

Primero que todo, la magnitud de esta alteración financiera debe ser colocada en perspectiva. Aunque es la más severa crisis financiera desde la gran depresión de 1930, es por lejos una crisis más pequeña, especialmente en los términos de los resultados y el empleo. Estados Unidos tuvo aproximadamente un 25% de desempleo durante la mayor parte de la década, desde 1931 hasta 1941, y bruscas caídas en GDP (PIB). Otros países experimentaron dificultades económicas de una magnitud similar. Hasta ahora el GDP (PIB) norteamericano no ha caído aún y el desempleo ha alcanzado sólo un poco más arriba del 6%. Ambos números parece que se pondrán un poco peor, pero nunca se aproximarán a los de 1930.

El anunciado seguro del Tesoro para todos los fondos del mercado monetario, y el seguro total de los depósitos bancarios, traen consigo riesgos morales importantes, pero no han despertado mucha controversia.

El mayor empujón de la nueva ley bancaria permite al Secretario del tesoro la compra de bienes de los bancos hasta 700 billones con el fin de aumentar la liquidez del sistema bancario. Estos bienes son de valor desconocidos ya que esencialmente no hay mercado para muchos de ellos y por lo tanto no tienen valor de mercado. El gobierno espera crear este mercado en parte mediante el uso de subastas, donde los bancos ofrecerían sus bienes a precios particulares, y el gobierno decidiría s comprarlos. Habría preferido comenzar con un menor precio del dólar para compras, y aumentar la cantidad si la situación se deteriora más.

En parte, porque muchos consumidores rechazan la intención de rescatar compañías y sus ejecutivos quienes han puesto a las compañías en problemas, la nueva ley incluye ingresos

Y límites de pago de indemnización parar los ejecutivos cuyos firmas estén buscando ayuda gubernamental. Aún cuando uno no puede pensar mucho en ejecutivos que hayan guiado a sus compañías a tal desorden, ese es un mal precedente dado que involucra mucha micro-administración de operadores bancarios. Aún más, tales controles de salario pueden ser evadidos por unos generosos beneficios marginales.

El peligro de la consecuencia moral para los bancos de recibir rescate financiero ahora es preocupante dado que ellos pueden esperar ser rescatados nuevamente por el gobierno si sus inversiones futuras se tornan agrias. Aún mientras yo encuentro profundamente desagradable ayudar a estos bancos, las consideraciones de riesgo moral debieran relajarse temporalmente cuando todo el sistema de crédito a corto plazo está cercano a colapsar.

Aún la ley bancaria con su gran rescate económico sugiere que el rescate económico de 29 billones de los tenedores de bonos de Bear Stearns en marzo fue un error. Parece tener un efecto de riesgo moral alentando a Lehman Brothers y otros bancos de inversión a demorar erigir más capital porque ellos también habrían esperado por el gobierno para que fuera en su rescate si los tiempos se ponían mucho peor. Aunque el Gobierno estaba aparentemente preocupado que bancos centrales fueran mayores tenedores de bonos, no fue sabio darles a ellos y a otros tenedores de bonos tanta protección.

Un problema previsible es que el gobierno puede tomar participación accionaria ayuda. Algunos economistas han propuesto un rol similar en las acciones del gobierno en aquéllos bancos. Creo que no es sabio dar a los gobiernos acciones en compañías privadas, inclusive si el gobierno no tiene poder de voto en las políticas de la compañía. Muchos ejemplos en la historia reciente, como el actual fiasco de Alitalia, muestran que los intereses políticos son más que los económicos cuando los gobiernos tienen el mando de algunas compañías privadas. Esto ese probable que pase en este rescate económicos algunos de los bancos que sn ayudados deciden reducir empleos bruscamente en los distritos de algunos congresistas, o transferir muchos trabajos al exterior.

Los que pagan impuestos podrían quedar atascados con cientos de billones de dólares en pérdidas provenientes de los variados suministros de seguros y compra de bienes del gobierno. Aunque los medios han hecho mucho de esta posibilidad mediante encabezados como “Rescate económico de 700 Billones” tan largas pérdidas son altamente improbables excepto en el poco probable evento que la economía caiga en una depresión más sostenida. Efectivamente, con subastas efectivas el gobierno bien podría hacer dinero en sus acciones, como la resolución Trust Corporation que se hizo cargo de muchos ahorros y préstamos de bancos durante la crisis de los 80 que no perdió mucho dinero. Comprar bienes cuando están deprimidos esperando salir de la crisis, el gobierno podría tener un beneficio de estos bienes cuando son finalmente vendidos de vuelta al sector privado. Hacer dinero no significa que la participación del gobierno sea sabia, pero las pérdidas probables para los que pagan impuestos están siendo tremendamente exageradas.

La prohibición temporal de ventas al descubierto ese un ejemplo de un enfoque perenne para las dificultades en los mercados financieros y en otros lugares; a saber, “dispara al mensajero”. Las ventas al descubierto no causaron la crisis pero refleja las creencias sobre cuanto más continuará el deslizamiento. Tratar de prevenir que estas creencias sean expresadas suprime información útil y también crea serios problema para muchos fondos de cobertura que usan ventas al descubierto parar cubrir otros riesgos. Su prohibición también pude causar mayor pánico en otros mercados.

El principal problema del sistema financiero moderno basado en un uso ampliado de derivados y securitización es lo que mientras los especialistas financieros entienden cómo bienes individuales funcionan, aún ellos tienen un entendimiento limitado de los riesgos agregados creados por el sistema. Eso no es una apreciación suficiente de cómo el total, increíble y complejo sistema financiero opera cuando es expuesto a varios tipos de tensión. A la luz de aquéllas limitaciones, es difícil proponer reformas a largo plazo. Aún así, algunas reformas parecen razonablemente probables para reducir la probabilidad de futuras crisis financieras.

- Incrementar los requerimientos de capital. Los requerimientos de capital de los bancos relativos a los bienes, deben ser incrementados luego de que la crisis finalice con miras a prevenir el alto porcentaje de apalancamiento de bienes para capital en las instituciones financieras durante muchos de los pasados años.. Posiblemente un porcentaje mínimo de capital a bienes debería se impuesta por el Fed en bancos de inversiones y en y fondos monetarios. A lo más posible, la medición de capital no debería ser su valor en libros sino su valor en el mercado, como el valor de mercado de acciones públicamente negociadas por los bancos. Medidas de valor en libros, por ejemplo, perdieron de vista la situación apremiante de los bancos japoneses durante su larga década de crisis bancaria de 1990.

- Vender Freddie y Fannie. El gobierno debería cuanto antes vender Freddie Mac y Fannie Mae a compañías totalmente privadas que no reciban seguro ni otra ayuda del gobierno. Estos dos gigantes no causaron el desorden inmobiliario pero en años recientes ellos de seguro ayudaron grandemente a ello, en parte mediante presión congresal para aumentar sus ventas en los préstamos subprime. Ellos han obtenido o garantizado casi la mitad de los 12 trillones en hipotecas extraordinarias mientras tenían un pequeño capital base. El mercaos inmobiliario ya tenía montos excesivos de subsidios gubernamentales, como la exención impositiva de los intereses en las hipotecas, y n han debido tener compañías apoyadas por el gobierno que aseguren títulos valores con respaldo hipotecario.

- No más rescates económicos. La aproximación basada en “muy grande para fallar” para bancos y otras compañías debe ser abandonado mientras nuevas políticas financieras de largo plazo son desarrolladas. Tal acercamiento es inconsistente con una economía de libre mercado. Igualmente ha causado dudosos rescates económicos en el pasado, como el gran préstamo gubernamental años atrás a la Chrysler, una compañía que permaneció débil y ha debido permitírsele ir a la bancarrota. Todas las compañías automotrices norteamericanas han pedido y recibido ayudas también dado que ellas no pueden competir contra los productores de automóviles japoneses, koreanos y alemanes, en parte porque estas compañías americanas han sido increíblemente mal manejadas. Un principio de “muchas instituciones en problemas para fallar “ como en la presente crisis financiera, podría todavía ser necesaria en raras ocasiones, pero el fallo de manejar mal grandes financieras y otras compañías es saludable y por cierto necesario para la supervivencia de una sistema de libre empresa robusta y competitiva.


¿Es esta una final “Crisis del Capitalismo Global”-- parar tomar prestado el título de n libro de George Soros escrito poco después de la crisis financiera asiática de 1997-98? La crisis que mate al capitalismo se ha sido dicho que sucederá durante cada gran recesión y crisis financiera desde que Karl Marx profetizó el colapso del capitalismo a mediados del siglo XIX. Aunque admito haber desestimado la severidad de la actual crisis, estoy confiado que un crecimiento económico considerable reanudará rápidamente ante una economía mundial mayormente capitalista.

Considerar, por ejemplo, que en la década luego de varias predicciones del colapso de capitalismo global siguiendo a la crisis asiática, ambas el GDP (PIB) y el intercambio mundial experimentaron un crecimiento sin precedentes gracias al poder de la competición del mercado a escala global. La economía de Korea del Sur por ejemplo fue apaleada durante esa crisis, pero ha tenido un crecimiento significativo desde entonces. El crecimiento económico mundial se recuperará una vez se terminen las severas dificultades financieras

 

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