VENEZUELA y PETRÒLEO
Fecha: 2009-11-16 03:50:25

LA GRAN OPORTUNIDAD DE VENEZUELA O EN BUSCA DEL TIEMPO PERDIDO
En 1913 la compañía Royal Dutch Shell adquirió cuantiosas concesiones petroleras al Este del lago de Maracaibo cuando compró la Caribbean Petroleum Company , subsidiaria para la época de la General Asplalt. Derrocado Cipriano Castro y desplazado del poder por su compadre Juan Vicente Gómez, la compañía anglo-holandesa decidió hacer importantes inversiones en Venezuela lo que dio lugar a la explotación en 1914 del primer pozo con potencial comercial llamado el Zumaque I , en la zona de Mene Grande , en la ribera oriental de la referida cuenca lacustre.
MÁS DE MEDIO SIGLO DE EXPANSIÓN
Ya en 1917 se instalaron tanques para almacenajes, tuberías y terminales de carga para hacer de Venezuela el primer exportador de petróleo. Para ese año, la explotación de crudo ascendía a 121 mil barriles diarios y en 1920, la extracción petrolera alcanzó la cantidad de 320 mil barriles por día.
Según datos que arroja el libro “Bases cuantitativas de la Economía Venezolana 1830- 2002” para 1936, la producción petrolera venezolana ya estaba en 422 mil barriles diarios: En el año 37 subió a 508 mil barriles diarios, en el 38 a 515 mil, en el 39 a 560 mil barriles por día. Ya para el año 1941 los volúmenes de producción se situaban en 621 mil barriles diarios y para 1945 la extracción de crudo superó los 880 mil barriles por día.
De 1949 en adelante se desata una enorme inversión en el sector petrolero venezolano. Para ese año la producción asciende a 1.321.000 barriles diarios, para 1950 se ubica en 1.497.000, para el año 51 en 1.700.000, para el 52 en 1.800.000, para el 53 decreció un poco, pero luego, para el año 54 ascendió a 1.895.000 barriles, para el 55 a 2.157.000, para el 56 se ubicó en 2.456.000 y para 1957 la producción petrolera del país casi llegaba a los 3 millones de barriles por día.
De 1958 a 1963, los volúmenes de extracción siguen subiendo para colocarse en 3. 250.000 barriles diarios. La producción de crudo continúa creciendo y llega a su nivel máximo histórico en 1970 al superar los 3.700.000 barriles por día como promedio anual, llegando en varios meses de ese año a superar abiertamente 4 millones de barriles diarios. En cifras anualizadas, 1970 registró una extracción de 1.353 millones de barriles.
Hasta allí llegó el impulso de la expansión petrolera nacional. Ese año constituye una suerte de punto o pico de Hubbert en Venezuela, es decir, el momento de mayor producción y de allí en adelante (según la Ley formulada en 1956 por el geofísico norteamericano King Hubbert) se inicia un proceso inexorable de declinación.
En 1971 el Congreso Nacional, por iniciativa del Movimiento Electoral del Pueblo, aprueba la Ley de Bienes afectos a la Reversión en las Concesiones de Hidrocarburos. Esto puso un freno a las inversiones petroleras por parte de las transnacionales ya que la referida legislación dictaminó que llegado el año 1983, se revertirían para beneficio de la república, toda las concesiones petroleras otorgadas hasta ese momento y los bienes pertenecientes a las empresas petroleras instaladas en territorio nacional pasarían a ser propiedad del Estado venezolano sin indemnización alguna.
EL TRÁNSITO A LOS AÑOS 70
Desde que se inició la explotación petrolera en el país hasta la década de los 70, el crecimiento de la producción de crudo apalancó sin duda el desarrollo económico del la nación. Algunas cifras son reveladoras. En los años 30, por ejemplo, Venezuela tuvo un crecimiento promedio de su Producto Interno Bruto del orden del 13%; en la década de los 40 el crecimiento del PIB fue de 11%; en la de los 50 de 8%; en la de los 60 se ubicó en 5% y en la década de los 70 en un 4%. Todo esto promedió un crecimiento de la economía venezolana en el orden del 7% interanual de manera sostenida durante medio siglo. Un verdadero portento económico. Sólo citar que el llamado” milagro alemán” que se produjo entre 1945 y finales de los años 50, tuvo índices de crecimiento menores que el que experimentó nuestra nación precisamente en ese mismo período. Ocurría el “milagro venezolano”, superior al que se desarrollaba en Alemania, pero de manera silenciosa.
En esos años que median desde 1922, cuando aparece el famoso pozo Los Barrosos II (el segundo más grande del mundo para su época) a 1970, Venezuela dejó de ser un país arruinado por su deuda pública externa, azotado por las guerras civiles y las enfermedades endémicas, a una nación que pagó su deuda, erradicó sus enfermedades endémicas y se pacificó. En ese período hubo una porción significativas de compatriotas que pudieron escalar en la pirámide social, del rancho rural en un conuco, a un apartamento en un bloque construido por el Banco Obrero y de allí a un apartamento de propiedad horizontal; todo eso ocurrió en tan solo 4 décadas.
Urbanización e industrialización del país, masificación de servicios públicos como electricidad y agua, desarrollo de la telefonía, asistencia médica, sanitaria y un sistema razonablemente bueno de seguro social, junto con una amplia red de enseñanza pública se desarrollaron desde los años 30 a los 70, cuando desarrollos de este tipo le costaron a naciones como Los Estados Unidos más de un siglo.
LA GRAN OPORTUNIDAD
Una vez superada la actual crisis financiera internacional que hizo decaer la demanda de crudo en el mundo, se retoman nuevamente los pronósticos de un aumento de l consumo de petróleo, el cual pasará de 84 millones de barriles diarios de hoy a 120 millones en los próximos 20 años. Este incremento será apalancado fundamentalmente por la ingente demanda de energía de China e India.
Otro pronostico importante es aquel que hace la corporación financiera Morgan Stanley al señalar que una vez que la humanidad llegue a los 92 millones de barriles diarios de extracción de crudo, se habrá arribado al denominado “Peak Oil”, pico de producción en castellano (a veces se le denomina también en inglés “pick oil”), por lo que se iniciará una declinación inexorable de la producción petrolera a nivel global, que presionará los precios de los hidrocarburos al alza. Este “Peak Oil” podría producirse entre los años 2015 AL 2016.
En tal sentido Venezuela tiene una nueva oportunidad histórica. Tendrá por delante un mundo que demandará petróleo frente a un proceso de agotamiento inexorable de las reservas petrolíferas convencionales existentes en el planeta. Por eso, bastaría con voltear la vista a lo que hicimos bien desde los años 30 hasta principios de los 70 del siglo pasado, es decir, el aumento sostenido de la producción petrolera (entre otras muchas otras cosas), así como observar lo que hicimos mal desde mediados de los años 70 del siglo XX, hasta principios del siglo XXI cuando pasamos de representar el 14% de la oferta mundial de crudo al irrisorio 3% que tenemos en la actualidad como consecuencia de una suicida política orientada a maximizar la cara rentista de la industria petrolera en detrimento de la cara productiva del negocio.
El país tiene como aprovechar esta nueva gran oportunidad, contamos con el reservorio energético no convencional más importante que tiene la humanidad: La Faja Petrolífera del Orinoco.
EL PLAN DE NEGOCIOS DE PDVSA
Según la firma de servicios petroleros Baker Hughes, utilizada por la OPEP como referencia para sus análisis de escenario energético a nivel global, se encuentran operando en la actualidad algo más de 85 taladros de extracción de crudo en el país , cuando para tener una producción de más de 3 millones de barriles por día y a la vez cumplir con el plan de negocios de la industria conocido como Plan Siembra Petrolera, que impone un aumento de la actividad extractiva de 400 mil barriles diarios por año, se necesitarían tener operando más de 160 taladros.
En el caso de Venezuela tales requerimientos son más exigentes que en cualquier otra nación petrolera ya que el proceso de declinación de la capacidad de producción de los pozos venezolanos en promedio se ubica en un 25% anual, mientras que el promedio mundial es de apenas 7%.
Esto quiere decir que si la industria petrolera venezolana desea solamente mantener los mismos volúmenes de extracción de crudo que actualmente tiene, necesita reponer cada año una cuarta parte de su producción. Eso supone inversiones para abrir nuevos pozos y para mantenimiento de los ya existentes dada la alta declinación de sus yacimientos. Igualmente, si se desea aumentar la producción en 400 mil barriles diarios por año (de acuerdo al Plan Siembra Petrolera), se tiene que lograr, además 400 mil barriles netos de nueva producción, otros 700 mil adicionales que tienen que ser recuperados en atención a ese 25% de pérdida de capacidad extractiva.
Estamos hablando de un proceso intensivo de inversión que permita producir 1.100.000 nuevos barriles por día de crudo cada año. Una industria petrolera como PDVSA que emite deuda por 3. 000 millones de dólares sólo para pagar a sus proveedores, es difícil que cuente con los suficientes recursos financieros para acometer tales planes de expansión. Tal vez esta sea la razón por la cual, de 36.000 pozos con capacidad de producir que existen en el país, sólo están operativos unos 16. 000, mientras que 20.000 están cerrados , según datos, obtenidos por una fuente independiente como el Instituto de Petróleo y Minería y por el ingeniero Diego González, uno de los venezolanos que más conoce sobre esta materia en el país.
LOS RETRASOS EN EL PLAN DE EXPANSIÓN
El Presidente Chávez anunció hace varios años un nuevo Plan de Negocios de la industria petrolera venezolana, con el nombre de “Siembra Petrolera”, esta vez en el lapso 2005-2012. Este plan se propone durante el referido período lograr la meta de producir 5.800.000 barriles por día. Realmente este es el quinto programa de inversiones y de expansión de la producción petrolera que se formula en los últimos 10 años. El primero se hizo en el año 98 cuando se diseñó un plan de 7 años que culminaba en el 2005 y que apuntaba a llevar la extracción de petróleo en el país a más de 5 millones de barriles.
Tal cosa no se realizó y en el año 2000 se formuló otro plan a 5 años para llevar la producción a 4.600.000 de barriles por día en el año 2005; al no cumplirse este plan se diseñó otro comprendido entre el año 2004 al 2009 para alcanzar la ansiada meta de los 5 millones de barriles.
Este plan tampoco se ejecutó de acuerdo a lo previsto y se formuló otro extendiendo los lapsos del 2005 al 2010 para alcanzar unos 4.600.000 barriles por día. Ahora, tenemos un nuevo programa de inversiones y de expansión de los volúmenes de producción, esta vez un poco más ambicioso, que contempla una inversión de casi 60 mil millones de dólares. Al parecer, ante una decepcionante ejecución del plan, la meta se ha pospuesto nuevamente de 2012 a 2014 y no se descarta que se aplace hasta 2016.
Tal vez, parafraseando el título de la serie de novelas escritas por Marcel Proust, Venezuela, como país productor y exportador de petróleo debe ir “en busca del tiempo perdido” y reflexionar sobre lo que hizo mal y dejo de hacer.

